No podéis empezar a leer este post sin escuchar al romántico
Benjamin Francis Leftwich de fondo. Su música me inspira y me vuelve a
trasladar a Francia. Os recomiendo Atlas Hands.
Hacía tiempo que quería escribir sobre mi viaje a la
Provenza Francesa por Semana Santa pero hasta ahora no he tenido tiempo
suficiente para dedicarme bien a ello.
Espero que disfrutéis de estas preciosas fotos tanto como yo
disfruté de esos lugares. Catedrales que rascan el cielo, calles llenas de
huellas de años atrás, viejas boutiques repletas de antigüedades sin amo,
paisajes de origen divino, rastros romanos aún viviendo entre las ciudades de
la Provenza. Un sin vivir de experiencias sensitivas a cada paso. ¡Qué
ventanas... a cual más bonita!
Adoro Francia y sus pueblos y ciudades, no lo puedo evitar.
Quizá en otra vida era una francesa afincada en Paris o Rouen viviendo en un
diminuto ático viejo sin calefacción y con muchos libros. Con la compañía de algún
gato y un tocadiscos. Con artistas invadiendo mi casa los viernes y sábados y contando
historias sin saber si son verdad. Con una pequeña bodega llena de vino blanco y
muchas flores en mi balcón. Así me hubiera gustado vivir en otra vida. Rodeada
de amor, de familia y arte.
Quedaros al menos dos segundos mirando la fotografía y
pensad qué sería de ese fantástico lugar hace algunos años atrás. Cómo serían
las vidas de sus habitantes, qué historias se traerían entre manos y cuáles
serían sus deseos.
¡Muchas gracias por vuestras visitas!
Un beso,
Irene.





























































