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lunes, 13 de mayo de 2013

LE PROVENCE


No podéis empezar a leer este post sin escuchar al romántico Benjamin Francis Leftwich de fondo. Su música me inspira y me vuelve a trasladar a Francia. Os recomiendo Atlas Hands.


Hacía tiempo que quería escribir sobre mi viaje a la Provenza Francesa por Semana Santa pero hasta ahora no he tenido tiempo suficiente para dedicarme bien a ello.
Espero que disfrutéis de estas preciosas fotos tanto como yo disfruté de esos lugares. Catedrales que rascan el cielo, calles llenas de huellas de años atrás, viejas boutiques repletas de antigüedades sin amo, paisajes de origen divino, rastros romanos aún viviendo entre las ciudades de la Provenza. Un sin vivir de experiencias sensitivas a cada paso. ¡Qué ventanas... a cual más bonita!

Adoro Francia y sus pueblos y ciudades, no lo puedo evitar. Quizá en otra vida era una francesa afincada en Paris o Rouen viviendo en un diminuto ático viejo sin calefacción y con muchos libros. Con la compañía de algún gato y un tocadiscos. Con artistas invadiendo mi casa los viernes y sábados y contando historias sin saber si son verdad. Con una pequeña bodega llena de vino blanco y muchas flores en mi balcón. Así me hubiera gustado vivir en otra vida. Rodeada de amor, de familia y arte.

Quedaros al menos dos segundos mirando la fotografía y pensad qué sería de ese fantástico lugar hace algunos años atrás. Cómo serían las vidas de sus habitantes, qué historias se traerían entre manos y cuáles serían sus deseos.












































¡Muchas gracias por vuestras visitas!

Un beso,
Irene.

martes, 13 de noviembre de 2012

"LE TOUR DE FRANCE"; PRIMERA PARTE

Antes de todo debéis escuchar: "Atlas Hands" de Benjamin Francis Leftwich: http://www.youtube.com/watch?v=9mcbA4WCiEA


Vamos a dejar claro que en la Bretaña francesa el tiempo pasa de otra manera. Las luz tiene otra velocidad, seguro. El paso de los años marcados en las fachadas, en las puertas, en las ventanas, en el bordado de sus cortinas. Todo recuerda a otros años. Sus pueblos tranquilos; donde la naturaleza está totalmente viva. Las fuertes raíces del “país de la Bretaña” hacen huella en sus habitantes. Saben de donde son, hacia dónde andan y lo más importante: cómo quieren vivir. Para mí, todas las fotos que tomamos mi tío y yo son preciosas. No por qué seamos unos innegables fotógrafos (jaja), sino por la riqueza del escenario: impecable.

Después de unos fantásticos días travesando la pintoresca Bretaña francesa pasamos a conquistar los territorios de Normandía…¡Qué paisajes! Sus playas, sus costas, sus enormes acantilados. No hay más, todo un regalo para los ojos. La marea. Otro fenómeno de la naturaleza que nunca en mi vida había podido contemplar con tanta cercanía. Los barcos literalmente en tierra firme. Pero sin preocupación, dejándose caer suavemente. Saben que al cabo de unas horas volverán a estar sujetos por la inmensidad del mar.
Otra de las cosas que me llamó la atención y encendió la llama de ese misticismo que siempre me gusta despertar, es ¿Cómo pueden sostenerse en pie iglesias del siglo XIII? ¿Cómo esa gente dueña de sus tierras y de sus piedras, dedicaron esos gigantescos edificios a perpetuar su fe? Es increíble.

Hoy os dejo con un pequeño recorrido de fotos de los rincones más preciosos que encontramos en nuestro tour por algunos de los pueblos del norte de nuestro país vecino. En unos días habrá la segunda parte…¡Dónde también será protagonista París!












   Cuando baja la marea.

      Una parada antes de visitar "Le Mont Saint Michel"

  La mística abadía de Saint Michel.


Mi goma de pelo.




Como siempre, muchas gracias por vuestras visitas.

Muchos besos, Irene.